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La pasada semana tanto Alemania como Holanda hicieron público su intención al resto de socios europeos de proceder a regularizar a decenas miles de inmigrantes que viven desde hace tiempo en su país. Sin duda, se podrá criticar muchísimo ese tipo de decisiones, pero como se ha demostrado en más de una ocasión, no existen muchos caminos más para regularizar a miles de inmigrantes que viven sin papeles en toda Europa. La inmigración es una realidad difícil de frenar, entre otras cosas, por la necesidad que de mano de obra tienen los países del primer mundo. Por mucho que se critiquen las regularizaciones, será un fenómeno periódico y necesario. |