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Situar en el mismo plano terrorismo, inseguridad ciudadana e inmigración, es casi como decir que los inmigrantes son delincuentes. Significa, ni más ni menos, marginar parte de nuestra sociedad.
Incriminar a la inmigración de forma interesada, deliberada y partidista es tendencioso y muy peligroso. Aprovecharse con los que no tienen ni derecho a voto para defenderse es jugar muy sucio.
Imagínense que un día se les pase por la cabeza criminalizarnos a todos por el hecho de ser pobres. O mejor dicho, sólo por no ser tan ricos como unos cuantos. Pues esto es, más o menos, lo que se hace con la inmigración. Criminalizarnos por el hecho de ser pobres y tener que emigrar en busca de un futuro próspero.
Qué sucedería si nos recordaran cada día lo pobres que somos, los pocos derechos que tenemos, la cantidad de injusticias que según algunos creamos y la cantidad de desprecio que generamos. Qué sentimientos albergaríamos en nuestro haber que nos permitieran creer en la justicia, la igualdad y la prosperidad de nuestra sociedad. Pensaríamos que esta sociedad es justa, igualitaria y prospera para unos cuantos elegidos, pero no para todos. |